Hojas secas caen ahora, como cae mi pena. Mi llanto lo ha
ahogado este vendaval y ahora toca alimentarse sin tu agua.
Imagina que ves crecer una rama, una rama que puede llegar muy lejos, soportar lluvias torrenciales, terremotos, tsunamis y, de repente, una cuchilla se clava en su madera y la corta de raíz, sin darle la oportunidad de superar cualquier temporal que acechase su existencia, arremetiendo sin piedad.
Ahora imagina que eres esa rama, que la savia que te corre por dentro es tan fuerte que no quieres dejarte caer pero te están precipitando al vacío.
Y ahora, ahora imagina…
“Imagina que te beso y no te giras”.