18 de junio de 2014

Imagina

Últimamente me inspiro contigo, con tu voz, con tu boca, tu sonrisa y tus ganas de todo. Últimamente tengo también miedo, miedo de inspirarme demasiado y que se traduzca en dependencia; miedo al miedo de querernos y al de obsesionarme compulsivamente con tu persona; miedo a perder tus silencios, tus consejos y tu forma de hacerme reír.
Sin embargo, la noche llega y estás cerca, te siento tan cerca… y me abrazas por la espalda y me consuelas con tu aliento en mi nuca, con tu mano rozándome sin prisa y sin pausa, simplemente entendiendo el lenguaje de la piel. Y yo me erizo imaginándote, me inspiro nuevamente y, por un momento, el miedo desaparece porque estás aquí al lado cerrando cualquier puerta a los fantasmas del pasado, alejándolos con tu delicadeza y tu forma de protegerme, trayéndome paz.

Abro los ojos, y al despertar me doy cuenta de que tu cuerpo se ha ido pero sigues aquí acariciando cada situación, con tu presencia tan cerca que me atrapa y te hago este texto donde me sobran las palabras y me faltas tú y tiemblo… porque ya es demasiado tarde, porque ya me has enganchado.