15 de diciembre de 2010

Ignorancia.


Soñaba que podía conseguirlo todo, que podría con cualquier impedimento que se me pusiese por delante. Que nada me hundiría. Me creía el rey del mundo. Nadie podría superarme, y, si lo hacían, no sería por mucho tiempo, pues mi capacidad de lucha y superación les hundiría pronto y volvería a alcanzar la cima.
Soñaba que podía con todo, hasta que apareció ella. Hasta que rompió todos mis esquemas. Consiguió sorprenderme día tras día, alcanzar esa cima y conquistarla. Fue mi compañera de viajes. Entonces podría con todo, siempre que ella caminase de mi mano. Un día, nuestro viaje tornó a su FIN.



Me creía el rey del mundo, y ahora sé lo grande que era mi ignorancia. Sin mi reina, no tengo corona, no hay cima, ya ... ya no hay NADA.