27 de octubre de 2014

Frente a mente.

(...)
Maldigo el haberme lanzado al vacío de nuevo,
cuando este puto invierno solo te echa de menos
y mi abrigo pide abrazarte aunque estés lejos,
un susurro al oído "amor por fin nos tenemos".

Y te veo...
Despierta un grito interno.
Y mi alma suplica no quedarnos quietos.
Mirarte a los ojos sabiendo que te mueres por dentro.
Mientras tus gestos dicen lo contrario a tus pensamientos.
Coraza fiel, fortaleza y hiel.

Dime que si te toco vuelves a ver mi cara dormida.
Dime que si te rozo vuelves a sentir que me quieres toda tu vida.
Dime que algo se mueve en ti cuando río y me muestro entera.
Dime que mueres por ver mi cuerpo echo poema.
Dime que esa guitarra echa de menos estas manos torpes
y que solo quieres que mis besos lleven tu nombre.
Dime que hoy nuestro sol será luna llena
que las dudas se esfumaron en cuanto cruzaste esa puerta.
Dime que te mueres por mis manos, mis ojos, mi boca.
Báilame el agua, se mi fuerza, sin derrotas.
Libremos batallas, este es nuestro último asalto.
Aprovéchalo.
Te quiero tanto...

25 de octubre de 2014

Locura transitoria.

Hoy no me apetece ser poéticamente correcta, hoy no me da la gana pensar formas bellas. Hoy me da igual el mundo sinceramente; hoy quiero ser egoísta y voy a decir todo lo que me salga del papo; hoy solo quiero ponerme frente a frente con eso que llaman “vida” y decirle que es una puta tramposa. Decirle que es muy fácil regalar sueños e irse a hurtadillas por la puerta de atrás tan pronto como ha aparecido. Hoy me apetece que la jodan, repudiarla y escupirla mil veces. Estoy hasta las narices de lo de que el tiempo todo lo cura y que hay que aprender de cada cosa que pasa. Eso ya lo sé, esos consejos los tengo todos apuntados en la lista de tareas a recordar para empezar el día y lo único que hacen es sacarme de quicio. El caso es que odio ceñirme a una fuerza que no controlo. ¿Por qué tengo que pensar que la cura es el tiempo?, ¿por qué tengo que vivir un presente pendiente de un futuro incierto? Si aquí y ahora solo me apetece pegar una patada al suelo y que todas las cosas retrocedan a un primer encuentro. A aquel momento en el que todo es comienzo, todo son dudas pero hay ganas de saltar. 
       (La verdad que hoy voy a ganar este asalto).
Hoy me apetece decirte a la cara que eres una puta y una cobarde, que siempre me dejas con las ganas, con mal sabor de boca. Hoy me apetece reconocer(me) que no estoy bien pero que puedo, hoy me apetece decir(me) que estoy hasta la polla de ser fuerte pero que voy a seguir siéndolo. Hoy todo son contradicciones y mañana, ¿qué coño? Sudo de mañana. Hoy no quiero estar "sola" pero en realidad es lo que “necesito”. Hoy la mejor compañía es la música y mi cuerpo. Hoy solo quiero que se deje llevar por contratiempos, por golpes de cabeza y contorsionismos toscos, incluso me apetece no ir al compás, ser veloz, tener un orgasmo con eso que llaman ritmo y dejarle a medias.

Hoy vida, hoy te admito que eres una puta sí, pero ¿sabes? Gracias a ti sigo aquí,
         más viva que nunca

21 de octubre de 2014

Y pensar que no sé qué hago aquí.

Vuelvo a ti y vuelo otra vez.
El viento sopla en una dirección que no es 
la que quiere ser.
Mírame,
esta vez te noto cambiado.
Mírame, quiéreme. 
No es tan complicado.
Dame tu mano, volemos, las alas no nos las cortaron.
Pájaro que deseaste ser libre, vuela pero a mi lado.
Y no te preocupes del pasado,
que este queda a veces aparcado, 
desgastado con los años.

Y yo, sintiendo que tengo que componerte
miro a este pentagrama ausente,
que dibuja notas desafinadas,
sinceridad rebosante de tus ganas…
Y me tiemblan las entrañas cuando te apareces
y entonces me derrumbo internamente como tantas veces
pensando qué debo hacer.

    Y no debo, 
         y no espero 
           que entiendas que no lo sé.

Ahora que estás cerca, 
     ya nada sé.

14 de octubre de 2014

Tiempos verbales.

Y yo me pregunto ahora cómo desaparecerá todo esto; este vacío en el pecho, este nudo en la garganta, este mar en las pestañas del que tanto hablabas. Cómo le cuento a mi almohada que mis sueños ya no son reales, que ya no será el doble de nadie a quien imagino abrazar, si no testigo de un insomnio pasado por agua. Cómo le cuento a mi despertador que su sonido ahora es una metralleta suicidándome de nuevo a la realidad, que ya no me verá sonreír porque “un día más es un día menos”.
Y ahora cómo me reconstruyo yo si el mejor de los arquitectos ha decidido emigrar de sentimientos, cómo vuelvo a la guerra si en esta batalla he perdido toda razón, cómo vuelvo a creer en la libertad, si aún siendo libre me siento presa del vacío.

Yo no quería volver a escribir al desamor, estaba muy harta de los verbos en pasado con aires de nostalgia y desengaño. Quería regalarte una camiseta de tu grupo favorito acompañada de la Patera que ahora naufraga en un recoveco de tu habitación; quería acompañarte a un mirador bajo la lluvia y que las luces de la ciudad fueran testigos de un amor que puede con todo; quería admirar cada conocimiento nuevo que me brindases, cada vídeo absurdo que vieras y aprender de ti; quería conocerte gruñón, vago, pletórico, artista, perdido, feliz; quería superar obstáculos juntos; quería que el invierno me viera “morderme las ganas” para luego verte y comerte la vida y no “recomponerme sin ti”; quería apostar y subir 9, que me vieras brillar encima de un escenario y dedicarte cada paso; escribirte de la forma más sincera como tantas veces has querido que alguien lo hiciera por ti, pero escribiendo a la felicidad; quería ponerte, desnudarte y que “lloraras al verme”. Quería todo contigo y nada sin ti.
“Dejar de lado algo tan fuerte duele”, nunca fui consciente del valor premonitorio de esas palabras hasta ahora. Y, este... este presente no es que duela, es que me mata por dentro. Cada beso ya no es “un punto final a la pesambre” porque ya no te besaré, ya no te contaré los lunares, ya no te cogeré de la mano con fuerza si tengo miedo, no podrás tocar mis andares ni dar paseos mientras una orilla borra nuestras huellas, porque el tiempo va a borrarlas aún sin quererlo. Mirar al futuro de esa manera cuando lo único que quiero es cuidarte y comerte la boca es una puta mierda.

Solo te pido una última cosa: cierra los ojos por un momento, déjate de tiempos verbales y mira dentro de ti. ¿Lo sientes? Lo llamamos "silencios compartidos".
Que, yo que sé, hoy mi agenda se ha abierto por el 25 de diciembre, y hay una idea que no va a salir de mi cabeza: tú, vida, mi vida.

Buenas noches.

8 de octubre de 2014

Hojas secas

Hojas secas caen ahora, como cae mi pena. Mi llanto lo ha ahogado este vendaval y ahora toca alimentarse sin tu agua.

Imagina que ves crecer una rama, una rama que puede llegar muy lejos, soportar lluvias torrenciales, terremotos, tsunamis y, de repente, una cuchilla se clava en su madera y la corta de raíz, sin darle la oportunidad de superar cualquier temporal que acechase su existencia, arremetiendo sin piedad.
Ahora imagina que eres esa rama, que la savia que te corre por dentro es tan fuerte que no quieres dejarte caer pero te están precipitando al vacío.

Y ahora, ahora imagina
“Imagina que te beso y no te giras”.

7 de octubre de 2014

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Hoy te quiero fuerte, te quiero valiente. Hoy música eres tú la protagonista. Álzate espléndida, nubla mis problemas, despierta cada lágrima y deja que fluya. Hoy eres tú, tú y tú y mañana también y al otro y así una sucesiva cadena de preguntas, de recuerdos, una lista de reproducción aleatoria, un vaivén torrencial de emociones, un te quiero latente y firme, una ostia contra el suelo, un tocar fondo después de haberse onnubilado con un cielo eterno.

"Dale calor" que hoy no quiero oir el mundo.