No creímos lo suficiente, fueron palabras en vano.
Sentimientos, ilusiones depositadas en un tarro con roturas, señales de un
pasado que estaba presente.
Mi armazón reconstruido por completo fue resquebrajándose,
abriéndose sin miedo al "qué vendrá", ¿el motivo? Un ocupante nuevo. Pirata que
navegaba sin vértigos, adentrándose poco a poco, alistando tierra firme dentro
de mi caparazón. Hincó su bandera prometiéndome oro y vida plena, diciendo que no encontraría mejor lugar que aquella mi isla, ahora suya también.
Y le creí, ingenua, puede, pero mi mente me sigue diciendo que aquel pirata era
sincero en el momento. Sus ojos no delataban mentira y sus labios sabían a verdad…
Pero la marea subió más de la cuenta una noche, y al día siguiente
la conquista había desaparecido.
De nuevo aquel sentimiento… vacío…
Armazón que
tan reconstruído estabas… ¿por qué volviste a doler?
Necesidad de aquel barco
que ya navegaba a la deriva,
sin rumbo, ni el mismo pirata lo sabía.
Solo tenía
en mente una cosa:
libertad, libertad que no podía darle mi isla…