30 de diciembre de 2011

Un arte que me hace temblar.

Ahora, ahora, dale al play.

Suena, Música, que tu melodía impregne mi cuerpo. Compenetración entre el compás de la percusión y el ritmo que marcan mis latidos. Suena, Piano, suena, Violín, acariciarme con vuestras corcheas, redondas y vuestros do, re, mí, fa, sol, la, sí e incluso con vuestros silencios.
Y luego estás tú…  dulce y/o desgarradora voz, que marcas el comienzo de un cúmulo de sensaciones. Conjunto que recorre cada capilar de mi cuerpo, que participa en cada articulación y en cada conexión neuronal de mi cerebro.
Energía que me empapa y se libera. Sentimientos que se despiertan y evocan.

Pasos,
         movimientos, 
                           electricidad...
                                             Tan efímero… 



       No hay más, no necesito más.