Ahora, ahora, dale al play.
Suena, Música, que tu melodía impregne mi cuerpo. Compenetración entre el compás de la percusión y el ritmo que marcan mis latidos. Suena, Piano, suena, Violín, acariciarme con vuestras corcheas, redondas y vuestros do, re, mí, fa, sol, la, sí e incluso con vuestros silencios.
Y luego estás tú… dulce y/o desgarradora voz, que marcas el comienzo de un cúmulo de sensaciones. Conjunto que recorre cada capilar de mi cuerpo, que participa en cada articulación y en cada conexión neuronal de mi cerebro.
Energía que me empapa y se libera. Sentimientos que se despiertan y evocan.
movimientos,
electricidad...
Tan efímero…
No hay más, no necesito más.
