Te limitaste a ser un pedido más en la cuenta.
Nos autoconvencimos
de que este juego no podía ir más allá, que quererse entre recovecos no es
lícito para nadie y que tu voz sonaba mejor tras esa pared. Que una gota de
agua y otra de aceite nunca llegan a juntarse y que esa regla estaba marcada a
fuego en tu ser.
Dejar de lado algo tan fuerte duele, igual que me quema tu
sonrisa frente al mundo o tu manera de hacer que todo esté bien, que yo esté
bien.
Eres vida y eres suerte, la que tengo de tenerte aunque sea
de esta manera, que no la mejor, pero sí suficiente. Soy feliz si tu lo eres,
no mereces menos, y no pido más que tenerte aunque sea lejos.