Buenas noches cariño, te abrigaré en el pasado. Recuerda lo
que fuimos, que no fue poco. Recuérdame como un bonito regalo de una estación
acalorada, de un lugar lleno de magia. Recuérdame aunque yo te haya pedido no
ser recuerdo, pero en realidad solo te quedará eso de mí. O al menos de mi
ideal. Cuando me veas nos besaremos diferente, nos hablaremos distinto. No te
culpo ni me culpo, no hay que buscar culpables en esto porque cada uno describe
la vida con su tinta y eso ha de ser respetable siempre; además de que buscarlos
sería no afrontar la realidad y vivir anclada en un pasado que me está costando
ya demasiado dejar de lado como para darle más peso del que realmente se
merece. Hoy te abrigo por última vez, aunque no lo creas, aunque ni yo misma lo
crea. Porque hace tiempo que tu dejaste de abrigarme y estoy segura de que en
tu estación ya empieza a hacer mejor tiempo como para que me necesites. Te seré
sincera, hoy es un día diferente. No sé si es porque es 12 y guarda relación
con 6 y 9 pero hoy algo ha cambiado. Esta mañana me miré en el espejo y me
sentí despojo de una sociedad, despojo de un amor caduco, y no es bueno
sentirse así, no es bueno mirarse y no reconocerse, no es bueno que mi
felicidad dependa de otra persona que no soy yo y no darme la libertad de poder
vivir mi vida por miedo a perderte. El miedo no es bueno y siempre lo he
pensado. Decidimos arriesgarnos y hemos perdido pero no me demuestres que de
verdad nos hemos perdido porque valemos más que todas esas tonterías de que
dos personas que se han querido no pueden volver a tratarse. De todas formas, le
he dicho a mi reflejo que ya es hora de ser egoísta, que debo llorarte todo lo
que necesite para empezar a olvidarte sin necesidad de obligarme a ello, para
que poco a poco dejes de doler. Y no es un proceso fácil, ni algo estipulado.
Te volveré a escribir, tenlo en cuenta, volveré a llorarte y no sé si será esta
noche o quizás dentro de dos meses o de años, no lo sé. Lo que si sé es que
no volveré a ser abrigo. He comprendido que la solución más eficaz es darme
la oportunidad a mi misma de seguir adelante, que no soy para ti igual que tú
no eres para mi y que por mucho que nos molestásemos en construir castillos en
el aire no hemos sido buenos arquitectos de esa historia pero tampoco me
arrepiento de haber empezado la casa por el tejado. En esta confesión, cariño,
te diré también que he visto un ápice de razón en aquella conversación y es que
no se puede tirar de algo en lo que otro ya no cree, no puedo tirar de ti si mi
cuerda contigo ya no me quiere, si tú ya no me quieres como yo esperaba que lo hicieras. Y aunque sienta que mi
vida sin ti no tiene sentido lo más sensato es desprenderme del ideal y aprender
que el presente es este, aunque estas palabras ahora no estén asentadas
completamente en mi consciencia. Pero es lo que hay. Y por mucho amor que haya,
por mucho dolor, por muchas noches o días de insomnio solo yo misma soy dueña
de mi felicidad y esta vez, amor, será la última en que me dirija a ti de esta
manera. Hoy me despido como el abrigo que fui para ti para empezar a ser la luz
que creo que soy y darme calor. Aunque duela, no nos merecemos como creíamos.
Hoy mi te quiero es para mi; porque hoy 12, dueles, pero mañana puede que
un poquito menos.
Y es que no puedo obligarme a nadar a contracorriente en un
océano que no es el mío.
"Cuídate, nos debemos la vida."