11 de mayo de 2014

Pequeña inspiración diurna.

Y esta forma suicida que tenemos de querer sin querer.
Que hoy muevo el mundo por ti y mañana Dios sabe por qué.
Que no conozco equilibrio sin tus vértices,
ni mejor sabor que el de tu derrota.
Que hoy muero por tus ojos y mañana,
mañana por tu boca.