28 de septiembre de 2013

Vasos que se llenan.

¿Qué es lo que nos lleva a esto? Mentes necias que priorizan su imperativo de verdad. Y es que se cree el ladrón que todos son de su condición. Sin embargo y aunque les parezca mentira, existen personas que te demuestran que hay algo más a parte de la corrupción personal que nos identifica a los humanos… No son máquinas, no se mueven solo por el capitalismo de sus acciones. Van más allá, profundizando en el interior, haciendo las cosas porque les sale de dentro, erigiéndose sobre una bondad que se escapa a la razón y, sobre todo, al corazón de estas mentes. Unas mentes envenenadas por la avaricia y que impregnan sus diálogos de una ironía y sarcasmo sobre el cual escupiría las veces que hiciese falta (y mi rabia acumulada me dice que incluso me quedo corta).
Yo creo en estas personas, las buenas, las agradecidas, tengo FE CIEGA en ellas. Lo malo es que en esta sociedad muchos no son capaces de levantar la cabeza y dejar de mirarse su propio ombligo como para poder verlo…


Así que, a palabras necias, oídos sordos.