4 de septiembre de 2013

"Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz, cómo quieres que yo sepa lo que digo".

Me pierdo entre tus curvas y dibujas a pinceladas rostros de mi y de ti que desconocía. Me descubres el mundo de forma distinta, me das paz. Me cuidas y me evades. Eres vida.

Pero yo me escapo, no quiero atarme, no te comprendo o no me comprendo, quién sabe. 
Y huyo, como siempre o tal vez como nunca. 

Un sin sentido, ya ves, pero es que soy así. "Dejarse llevar suena demasiado bien" ya cantaba aquella letra, "suena" que no "es" (o no quiero que sea).

A veces pensamos demasiado y demasiado nos resulta poco, entramos en un bucle de ideas entremezcladas y dispares sin llegar a ninguna conclusión. Por eso, siempre mi moral podrá con mis ganas y las ganas me comerán por dentro. Hasta que aprenda tanto de ti que quiera ver el color entre tus caderas y la luz entre tus ojos, hasta que mi mente tenga más locura que cordura y mi voz solo pronuncie tu nombre para dejarse llevar, y esta vez no por la razón, sino por tu boca.