4 de septiembre de 2013

Dime que no lo echas de menos y te diré que mientes.

La melodía de mi verano la rigen Extremoduro y Marea, el sabor a Estrella levante y el tacto de la brisa marina. A lo lejos una puesta de sol entre dos mares y de cerca las mejores risas que he podido compartir. 

Me evado y siento que todo está bien, que da igual de donde venga o a donde vaya que cuando esté allí seguiremos bajando al césped y yendo al paseo oscuro, que seguiré llegando tarde y me seguirán insistiendo en que no lo haga, que seguiremos imitando distintos acentos y personajes y, lo mejor de todo, que seguiremos juntos.
Mientras tanto, sigo contemplando esta instantánea y muero de nostalgia, que no de pena. Y les echo de menos, pero no les echo.

Grandes.