Me evado y siento que todo está bien, que da igual de donde venga o a donde vaya que cuando esté allí seguiremos bajando al césped y yendo al paseo oscuro, que seguiré llegando tarde y me seguirán insistiendo en que no lo haga, que seguiremos imitando distintos acentos y personajes y, lo mejor de todo, que seguiremos juntos.
Mientras tanto, sigo contemplando esta instantánea y muero de nostalgia, que no de pena. Y les echo de menos, pero no les echo.
Grandes.