A veces nos estancamos con las pequeñas piedras que hay en
el camino, nos obcecamos en que las cosas solo pueden salir mal y que saldrán
mal y culpamos a una fuerza fuera de nuestro alcance conocida como “karma” y/o
destino. Pensamos que nada puede sucederle a alguien que sea peor que lo que
nos ha ocurrido a nosotros y llenamos nuestra pequeña cabeza de pensamientos
negativos y de sensaciones frustrantes que lo único que nos hacen es generar
inseguridad y miedo. A la mayoría de las personas les cuesta darse cuenta de
eso pero la verdadera salida a esos problemas reside en cambiar la perspectiva,
en centrarse en pequeños detalles positivos que paulatinamente hagan el día a
día mejor, que te hagan sacar una sonrisa y decir “todo va a salir bien",
piénsalo, al fin y al cabo, sigues vivo.
Que vida solo hay una como para andar
malgastándola pensando solo en las cosas malas que nos ocurren y centrándonos
únicamente en nuestro pequeño yo situado justo en el ombligo, epicentro
personal y social. Amigos, vivan, sientan, y disfruten de cada momento. Habrá
malas rachas, eso está claro, pero siempre, SIEMPRE, se puede tirar hacia
delante, con paso firme y la cabeza bien alta.