21 de diciembre de 2014

Eres arte y eres vida.

De vez en cuando está bien lo de dejarse llevar, fluir. Las cosas parece que no pero saben diferentes. Como cuando contemplas un atardecer a la vuelta de la esquina por sorpresa o hueles a pan recién hecho, ya sabes, como cuando disfrutas de los pequeños detalles. A veces, sin darte cuenta, te sientes mejor, aún con peso, pero mejor. Y es extraño pero todo parece mucho más fácil, caminas de otra forma y tu movimiento es más puro.

Y así, puedo afirmar que si eres música, no responderé de mis actos; que la vida sabrá mejor entre bambalinas o con un telón recién abierto. Y no sé explicarlo pero es así: verdad. Sin necesitar más ni menos para ser feliz que un contacto con el suelo, que sentir tu centro; sentir que eres tú, pura comunicación, puro alma. Y a veces, centrarse en eso hace las cosas más sencillas, te cambia la perspectiva o, a lo mejor no, pero te despeja, te desahoga; es vida y es tu vida. 
Y no necesito más que un par de pasos y música, o silencios, pero fluir. La energía va sola, mi cuerpo es aire, mi vida es suelo y yo, me dejo ser. 


"Dance, dance, otherwise we are lost."