17 de noviembre de 2014

Cuarto movimiento: la realidad.

"Sin ser, 
me vuelvo duro como una roca, 
si no puedo acercarme ni oír, 
los versos que me dicta esa boca."

Si vuelas mi vida se escapa y mis vértices se atan al vacío más intenso, el agujero negro vuelve y meterse es entrar en un bucle de disparidades.Y no hay palabras suficientes, no hay palabras para ti, aunque lo intente.Tu eres más que suficiente, más que cualquier concreción en búsqueda de belleza abstracta.
Y yo... 
    yo ahora soy, sin ser.
Vuelvo a ti, porque me gusta, porque lo necesito, y no me arrepentiré nunca de ello, lo sabes, pero siempre hay peros. Tranquilo amor, soy yo, créeme que tú no tienes la culpa.
Soy yo, que siempre me costó acostumbrarme a los cambios, que lo del retorno a mi centro se me hace pesado y que sigo anclada en un vuelo que ya tuvo su aterrizaje (pero es que estas alas se construyeron tan bien mi vida... )
No sé, el caso es que hoy de nuevo es domingo, de esos de resaca emocional ya sabes, de esos en los que el cielo está gris, me tengo que sumir entre ideas eruditas y solo puedo pensar en bailarte.
Has "vuelto y me has revuelto", sin duda. Deliré. Te vi recostado, te vi iluminado por una cálida luz de amanecer a las 12 de la mañana. Ha sido una putada no poder tocarte pero te he sentido, no preguntes por qué. Por un momento he sentido que tú, millones de pasos alejado, habías cerrado los ojos y habías pensado en algo parecido. Otra vez, deliré. Volé a un primer beso nervioso, volé a una despedida seca en búsqueda de un reencuentro que aún no ha llegado. Sentí que tu también lo hacías. Joder, quema. Volé a los 30 y pico grados y a la noche más bonita que tuvo Madrid cuando nuestros pasos pisaban al mismo compás. Cuando no era contratiempo. Deliré de nuevo amor. Pero es otoño, hace frío y ayer de regreso a casa doblé la misma esquina de esta ciudad, llegué a la plaza donde estuvimos cenando esa noche. Y no estás. No eres abrigo, no eres palabras dulces, no eres buenas noches, ni días, ni tardes. No eres lo que podrías ser.
Y yo también... 
sigo aquí, sin ser lo que podría  
Sin versos que conecten con los tuyos. A la espera de topar con alguna canción de cantautor de esos que nos gusta escuchar cuando nos deprimimos. Una canción que describa esta historia que no es historia. Que nos describa. Sin darme cuenta que, sin quererlo, nos seguimos describiendo aún en noviembre.
Te echo de menos, en todos los sentidos y, esa, es la verdadera realidad.