Doblas la esquina y millones de apariencias te saludan, te dicen "Hola, estamos aquí para hacerte sentir integrado" y te dan "conversación" pero todo es superficial. No hay valores, no hay vida, solo posiciones totalmente banales y te sientes fuera de lugar. ¿Qué ha sido del hecho de aprender del otro? Reconozco que mi nivel de cultura no es muy alto pero, a pesar de ello, no me avergüenzo del todo porque siempre tengo algo que aprender, porque me encanta sentarme a escuchar a una persona que me llene de sabiduría y no de ideas sin fundamento. Necesito aires de vida, de sentimientos, de inteligencias emocionales y de reflexiones. Necesito personas y no copias. Mi interior me grita y lucha por reivindicar algo que se está perdiendo, nuestra esencia, nuestra personalidad, el alma... Llamadlo como queráis pero tenemos ante nuestros ojos demasiada belleza interior y nos limitamos únicamente a observar la ropa que lleva el de enfrente o lo potencialmente follable que es una persona, ojo que todos lo hacemos y lo seguiremos haciendo, es algo completamente lícito. La cuestión es que hay mucho más allá de todo eso y no podemos dejar que pase desapercibido. No podemos atribuir lo "bello" a algo que es solo apariencia, no podemos depender nuestras necesidades y buen humor solo a un estado físico, a curtir únicamente el cuerpo y nada la mente. Cuando la balanza tiende más a un lado u a otro la felicidad es un estado utópico, y no es ley que pueda conseguirse en un equilibrio pero al menos si lo intentas te definirás como persona y eso, amigos, vale mucho más que cualquier operación estética.
""Mens sana in corpore sano"