Hay senderos que merece la pena recorrer, posar huellas y hacer camino al andar. Yo elijo el tuyo, elijo ser vida.
16 de febrero de 2017
Tu amor me hace libre y a tu amor me entrego.
La vida se mide en momentos. En suspiros inesperados y mutuos, acompasados como cantaría aquel genio. La vida son subidas y bajadas, torrentes de emociones en forma de montaña rusa, con la premisa del "carpe diem" y la volatilidad del tiempo completamente efímero. Es por eso que hablamos de "instantes" y, entre ellos, asoma tu olor tan tuyo, tu mirada tan limpia, tus brotes de locura que riman demasiado bien con los míos. ¡La vida eres tú siendo amor en toda regla! Es cada abrazo y cada resquicio de tiempo que compartimos sin hacer pero haciendo, o haciendo y deshaciendo una cama cuyas sábanas podrían describir a la perfección la fusión de dos cuerpos de la forma más "im"pura. La vida cambia, evoluciona, se va tejiendo y entre esas costuras te encuentras construyendo un tejido muy uniforme que da estabilidad y sobre todo fuerza. Eres tú, y no sabría encontrar palabras que pudieran definir todo este tapiz que ya llevamos cosido, el cómo seguimos creciendo y descubriéndonos el uno al otro en cada uno de esos instantes. Te amo, sin excepciones. Quiero todo de ti porque hasta lo "no tan bueno" me da vida. Y precisamente mi vida reclama un camino como el tuyo.