Una sensación, un ir y venir constante que ahora ni viene.
Vagar sola, pensamientos a flor de piel y una contradicción que emerge día tras
día. Intentas huir, pero no hay huída que valga, sigue fluyendo…
Divagas y la nostalgia hace que los recuerdos emerjan como
si hace dos días siguieras estando aquí, con esa actitud, con esas ganas. Pero
ya no hay ganas, por no haber no hay nada, y vuelvo al lugar de donde quizás no
debería haber salido.
Las palabras son bonitas, hacen que viajes a mundos que
nunca tienen por qué existir. Tu mente vuela, dejándose guiar por esas frases
aparentemente tan adecuadas a tu contexto. Y ves un futuro, maldita manía del
ser humano de pensar en el futuro… maldita mi manía de construir castillos
en el aire. Pero son los hechos los que
prevalecieron y yo no quería que me regalaras los oídos, sino tu compañía, una
falta que el frío invierno pronuncia más.
Ahora volvemos a eso de ser de piedra, de no sentir, a eso
de echar de menos algo que está de más, a alguien que ni siquiera pones cara,
ni cuerpo, ni nombre… a esa sensación, solo una…